La Deportista

He sido aficionada al deporte desde pequeña, pero la bici es un deporte relativamente nuevo para mi.  Hace cuatro años, unos buenos amigos me convencieron (conscientes de que no tenían que esforzarse demasiado) en comprar mi primera bicicleta de carretera, a partir de ese momento mi vida cambió drásticamente para siempre! Con la misma cantidad de energía que gastaba corriendo, la bici me llevaba mucho más lejos y me daba la oportunidad de rodearme de paisajes realmente increíbles.  En seguida me apunté al Club Ciclista de Gracia (CC Gracia) y las salidas del sábado se convirtieron en una religión para mí.

 

Mi filosofía de entrenamiento siempre ha sido bastante sencilla: no la tengo!  Para mí, el objetivo de hacer deporte es agotar mi energía, estar al aire libre y vaciar la cabeza pensando y reflexionando, ya sea sobre la bicicleta, corriendo, andando, o nadando.

Acerca de mi

La Epifanía

Me encanta viajar y me fascina  andar en bicicleta y se me pasó por la cabeza ¿Por qué no combinarlo y hacer cicloturismo? Me hice la pregunta poco tiempo después de comprar la bici de carretera.  Así que justifiqué la compra de otra bici, esta vez un modelo para practicar cicloturismo que aprovecharía para mis estancias estivales en Oregón.

 

Después de dos días a la carretera haciendo cicloturísmo me enganché.  Para mí era lo máximo: la manera perfecta de agotar mi energía y viajar a la vez, con un itinerario cada vez más libre.  ¿Si he sido capaz de ir en bici de Eugene a Portland y desde Portland a Canadá, sería capaz de ir en bici a cualquier destino, incluso atravesar los EEUU?  Pero ¿por qué, y cuando iba a atravesar los EEUU, si estaba viviendo en Europa?  Poco a poco la idea de un viaje más grande evolucionó. Empecé a investigar y explorar en internet y descubrí que había un montón de gente con la misma idea, realizando sus sueños o incluso de vuelta de hacer un gran viaje con alforjas.

 

A partir de ese momento, sabía que sólo era cuestión de tiempo el que mi sueño se hiciese realidad. Mi corazón tiraba cada vez más hacía el viaje y al final le escuché y le hice caso.  Tan pronto que puse una fecha de salida se fue encajando la logística por sí sola y fui planificando el viaje con el apoyo y el ánimo de mis amigos, compañeros de trabajo y familia.

El Viaje

En un principio busqué cualquier excusa para no hacer el viaje en solitario, me veía incapaz de poder realizarlo todo sola.  Esperaba que alguien me acompañase. Pero a medida que pasaba el tiempo, me di cuenta de que mi año en bici era mucho más que un viaje en bicicleta. Para mí, el viaje representaba la culminación de mis deseos, inquietudes y era más bien una manera de crecer.  Me parecía difícil compartir una experiencia tan íntima y siendo egoísta, no quería sacrificar mis esperanzas y sueños con otra persona. Estaba decidida que podía llevar a cabo mi aventura sola! Además la bici literalmente es un vehículo para unir a la gente y en realidad con el cicloturismo, casi nunca andas solo.

 

Tenía una lista de destinos ya en mente: lugares en los que no había estado, culturas que me intrigaban y paisajes impresionantes para explorar.  Empecé a trazar mi ruta y me di cuenta de que podía llegar hasta mi casa en Eugene (Oregón) desde Barcelona, ​​cogiendo un camino largo!  El itinerario inicial atraviesa 4 continentes, 17 países y llega a abarcar unos 24,000 kilómetros.  Quiero explorar las regiones del mundo que desde siempre me han llamado la atención, ver paisajes de picos nevados, sumergirme en países que no hablan mi idioma y otros que si lo hablan y probar comida nueva cuyos ingredientes siguen siendo un misterio a la vez que hago mi camino hacia casa en Oregón.

 

¿Me importa coger un avión? No.  Tengo que pasar por cada país durante el trayecto? Tampoco.  Se que mi viaje será una experiencia única en la vida!  Lo que veo y aprendo mientras pedaleo me influirá, la manera de interpretar mi entorno, y la manera de enseñar e interactuar con mis alumnos en un futuro.  No puedo imaginar una mejor manera de pasar el próximo año.

En inglés me dicen “You’re crazy!”, en catalán, “Estàs com una cabra!” y en castellano “Estás loca!”.  Independientemente del idioma, lo que no se puede negar es que irradio  una cantidad de energía increíble.  Qué se puede esperar al combinar “una nativa del Noroeste de Los Estados Unidos”, un paraíso de la naturaleza, con ser integrante de una familia numerosa de cinco hermanos?  Da igual si utilizas el adjetivo intensa, hiperactiva, persistente, o simplemente loca, no hay ninguna duda, soy apasionadamente curiosa y eso me hace sentir viva.